Yuri!!! on ICE: Nacimos para hacer historia

El pasado 5 de octubre inició un anime que sería no sólo amado y odiado al mismo tiempo, sino sobre todo polémico, y es que la temática a simple vista de patinaje sobre hielo supo llevar la historia a situaciones más profundas e incluso algunas veces confusas por lo sugerentes que resultaban ser, pero pese a ello se colocó entre el gusto de miles de personas de todo el mundo incluyendo a celebridades del mundo del patinaje real. Finalmente el día de ayer nos presentó un conmovedor episodio final.

Se trata de un spokon, y como todo spokon tiene una historia un tanto cliché: el chico que tras experimentar una derrota aplastante no tiene claro cuáles son sus objetivos a futuro y no es hasta que su ídolo aparece frente a él para darle confianza que decide emprender el camino de nuevo y buscar ser el mejor. ¿Qué es lo que hizo a este anime algo diferente no sólo de su género sino de la industria en general? La innovadora forma de llevar a cabo el desarrollo de la historia, de mostrar la relación que existe entre dos personas, “el entrenador inexperto y el atleta con una fuerza mental bastante inestable”. Cada una de las situaciones y emociones llevaron al límite tanto a los personajes como a los espectadores. Pequeños detalles, como el ver a los personajes tratarse con confianza aun cuando era la primera vez que nosotros los veíamos juntos nos hacía imaginar que realmente existía ya un mundo en el que ellos se conocían. Yuri on ICE se aventuró a transitar por un camino poco explorado dentro de los spokon al no centrar su base argumental sólo en la competencia, sino en el desarrollo de la relación de ambos personajes y es aquí donde cabían muchas de las críticas hacía la historia, el cómo dejaba de lado la cuestión competitiva para centrarse en eso. Se trata de dos personas cuya motivación está casi nula, uno en el fondo del abismo y el otro en la cima de la victoria, ambos encuentran ese estímulo para continuar y se convierten en el pilar del otro a través de sentimientos que comienzan a experimentar estando juntos y que deciden llamar “amor”. Nunca había visto tanta gente deseando que dos personas se amaran sin importan la situación, gritando y derramando lágrimas de felicidad. Al mismo tiempo que estos dos se motivan, sirven de punto de inspiración para levantar al campeón, quién había visto en aquel japonés una figura que admiraba pero al conocer realmente su forma de ser se notó un tanto decepcionado por ello se empeñó tanto en hacer que este no desistiera y sacara lo mejor de sí. Todos y cada uno de los personajes cobraron vida propia, patinaron al son de su personalidad, cada uno deseaba a su manera ser el protagonista de la historia en el patinaje artístico, y es por ello que encantaron a todos. Debo dar un crédito extra a esa maravilloso soundtrack, cada una de las canciones delineaba perfectamente a cada uno de los personajes: Pichit: el primer tailandes en la historia que logra llegar al Grand Prix Final y quiere que su país disfrute del patinaje tanto como él; Cristophe: un hombre maduro que nunca ha podido obtener el oro por vivir tras la sobra de Victor y  ve su gran oportunidad de estar en la cima del podio; Jean-Jaques (JJ) quien quiere demostrar que con su propio estilo de patinaje puede llegar a la cima después de haber sido limitado tantas ocasiones;  Otabek: el chico que nunca poseyó un talento innato y estuvo relegado a las habilidades de los demás y que demuestra que con esfuerzo y dedicación se puede llegar a la cima deseando más que nunca levantarse como campeón por todo su país; Yuri (Ruso): El chico con tanto potencial, que sólo desea poder ganar para evitar que Yuri se retirara siendo la persona a la que admiró por su manera de patinar y que anhelaba ver en su mejor forma, aún más patinar junto a él durante su carrera encontrando a así a su gran rival a vencer; Y finalmente Yuri: El chico normal, con una debilidad mental sorprendente, que nunca, hasta ahora se había atrevido a decirle al mundo que deseaba conseguir el oro aun cuando lo quisiera, que encontró su motivación para seguir en la pista. Todos y cada uno de ellos dando hasta el último aliento por alcanzar su meta, ¿Cómo es posible entonces que alguien dijera incluso que era un mal spokon? No lo entiendo y jamás lo entenderé.

Otro punto que fue sumamente atacado fue la animación, que comparándola con otros animes de su género se quedaba muy corta y a veces decepcionante, cierto es que ya de por sí es sumamente complicado animar algunos aspectos, pero sin duda el hecho de haberse atrevido a animar casi todos o en ocasiones todos los programas es algo que se debe aplaudir. Cada personaje era único y tenía su propia forma de patinar, diversificar la animación con cada programa es una labor incluso titánica que pocos notaban, y sólo se limitaban a lo inmediato y claro no es de culparse ya que el atractivo visual siempre tiene un gran peso, prueba de ello es el éxito que tuvo sólo por el atractivo visual que presentó.

A lo largo de 12 semanas tuvo a los espectadores a la espera del siguiente capítulo, pues al ser una historia original no se podía saber lo que pasaría, los fans realmente hacían y sobre todo disfrutaban hacer suposiciones y atar cabos sueltos sin dejar escapar el más mínimo detalle para intentar descifrar el siguiente capítulo, más aún la historia en general, lo cual mostraba realmente cuanto se sentían comprometidos con este anime.

Con personajes bien definidos, entrañables y carismáticos estudio MAPPA nos llevó de la mano hacía lo que yo considero el mejor anime de la temporada y nos entregó un final digno de esta historia, con Yurio llevándose el oro demostrando ser el mejor, sólo abrió el camino para tener latente la idea de que sin duda volveremos a verlos. El conmovedor discurso del Kazajistán fue capaz de tocar miles de corazones, porque por un momento, aunque sea por sólo un segundo es como si se dirigiera a ti, a mí y a todos. Finalmente, poder ver a ambos, Victor y Yuri, patinar juntos demostrando cada uno a través de la pista sus sentimientos y con el acompañamiento musical es algo que difícilmente veremos superado por la cantidad de emociones y sentimientos que pudo trasmitir y generar en una secuencia tan corta pero inolvidable.

Se nos fue uno de los grandes que cómo indica su opening “nació para hacer historia”. Quienes pudimos disfrutar este anime semana a semana sentiremos ese pequeño vacío existencial y será difícil encontrar algo igual pero quizá no imposible.  Ahora sólo esperemos pronto tener noticias de nuestros patinadores sobre hielo y mientras tanto podremos seguir viéndolos una y otra vez recordando aquellas emociones como si fuera la primer vez.

Les dejo la traducción de una entrevista que le hicieron Kubo-sensei donde habla a profundidad acerca del reto que significo crear este bello anime y porque lo hace tan único.

Entrevista en Inglés

viktor-nikiforov

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